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Un libro sorpresa



por Moisés Levy


Eso fue, una gran sorpresa, encontrar en Amazon a Perengana, mi sección preferida de un periódico semanal por varios años, el libro de su autoría que se llama Cosecha Tardía, y el pseudónimo no podía ser de nadie más que de ella: Just Perengana. Tal como es presentado el libro en el portal es como yo recuerdo a Perengana en mis años de confusión, de búsqueda interna y autoafirmación. Tenía que ser ella. Así que, sin pensarlo mucho, hice el pedido.

Unos días después me devoraba el libro reviviendo el efecto que sus reflexiones y en ocasiones sus exabruptos, causaban en mi asombro, por su anti solemnidad y el desparpajo con el que expresaba sus críticas a los y las jóvenes de cualquier comunidad, y sentimientos y pensamientos de los cuales muchos yo no me atrevía a reconocer en mi mismo ni en mis amigos; admiración, por el enorme acervo cultural que mostraba; asombro, cuando hablaba de temas “delicados” y que yo no conocía; risa, por sus impertinencias, y a veces, por sus babosadas; enojo, por exponer ideas opuestas a las mías; reto, pues me obligaba a confrontar internamente las suyas con las mías; confusión, porque ansiaba secretamente conocerla estando enamorado de mi novia. Nunca supe su verdadera identidad, más bien su nombre real, pues su identidad estaba manifiesta en sus escritos. Eso me gusta creer.

Lo asombroso de mi reencuentro con Perengana fue el sentir estar leyendo dos libros a la vez, el de mi juventud, y el de mi yo actual, más maduro, más “leído” y con menos prejuicios, además casado y con tres maravillosos hijos. Me hizo reflexionar sobre muchas cosas que están en mis manos hacer o no hacer para que mi vida personal, la de mi esposa, mis hijos y mi hija la vivamos con autenticidad, libre de prejuicios y de creencias que hacen daño, con una identidad y un sentido positivo de pertenencia en el que nada nos lo condicione, y con deseos de saber y conocer siempre más. Gracias Perengana, han sido dos maravillosos viajes, quizás en unos años más haga un tercero.

Y como escribió y cantó Leonard Cohen: Oh, so long, Marianne, it’s time that we began to laugh, and cry and cry and laugh about it all again…

English:
It was a great surprise, find on Amazon Perengana, my favorite section of a weekly newspaper for several years, the book of his authorship called Late Harvest, and the pseudonym could be no one else than her: Just Perengana. As the book is presented in the portal, is how I remember Perengana in my years of confusion, internal search and self-assertion. It had to be her. So, without much thought, I placed the order.

A few days later, I devoured the book, reliving the effect that its reflections and sometimes its outbursts, caused in my astonishment, by its anti solemnity and the frankness with which it expressed its critics to the young people of any community, and feelings and thoughts many of whom I dared not recognize in myself or my friends; admiration, for the enormous cultural heritage that it showed; amazement, when he spoke of "delicate" subjects that I did not know; laughter, by their impertinence, and sometimes, by their idiots; anger, for exposing ideas opposed to mine; challenge, because it forced me to internally confront yours with mine; confusion, because I secretly longed to meet her while in love with my girlfriend. I never knew his true identity, rather his real name, because his identity was manifest in his writings. I like to believe that.

The amazing thing about my reunion with Perengana was the feeling that I was reading two books at a time, that of my youth, and that of my current, more mature, more "read" and less prejudiced, married and three wonderful children. It made me think about many things that are in my hands to do or not do so that my personal life, that of my wife, my children and my daughter, we live it with authenticity, free of prejudices and beliefs that hurt, with an identity and a positive sense of belonging in which nothing will condition us, and desires to know and always know more. Thanks Perengana, it has been two wonderful trips, maybe in a few more years make a third.

And as Leonard Cohen wrote and sang: Oh, so long, Marianne, it's time that we began to laugh, and cry and cry and laugh about it all again ...

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